Cuando hablamos de sostenibilidad y cumplimiento en el sector florícola, solemos enfocarnos en temas sociales, laborales o ambientales. Pero hay otro pilar igual de importante y cada vez más exigido en los mercados internacionales: la prevención del lavado de activos.

Aunque parezca lejana a la realidad del campo, esta es una práctica que ya está siendo regulada en cadenas de valor como la nuestra, donde intervienen múltiples actores, operaciones comerciales internacionales y flujos financieros diversos. Por eso, desde Flor Ecuador Certified®, incorporamos este componente como parte de nuestra herramienta de gestión, alineada con estándares globales de integridad.

¿Por qué hablar de lavado de activos en floricultura?

Porque la cadena florícola, como toda actividad económica internacional, puede ser vulnerable al uso indebido de estructuras legales, flujos financieros no justificados o relaciones comerciales opacas. El riesgo no solo afecta al productor, sino que puede comprometer la reputación del sector ecuatoriano como origen confiable, generando alertas, bloqueos comerciales o sanciones indirectas.

Además, en países como Alemania y en bloques como la Unión Europea, ya existen leyes que exigen a los compradores verificar que sus proveedores cumplen con procesos de debida diligencia e integridad. Es decir, no basta con cultivar bien, hay que demostrar que todo lo que rodea al negocio es transparente y verificable.

En Flor Ecuador Certified®, versión 5.0  se incorpora por primera vez un módulo específico para la prevención del lavado de activos, desarrollado con el apoyo técnico de la Cooperación Alemana GIZ y su programa Sincero II.

Este componente propone una serie de acciones adaptadas a la realidad del sector florícola, con el objetivo de:

  • Evitar que las fincas sean utilizadas, directa o indirectamente, para ocultar operaciones financieras ilícitas. 
  • Fortalecer controles internos en procesos de compra, exportación y relación con terceros. 
  • Involucrar a actores logísticos, como agencias de carga, para asegurar trazabilidad y validación cruzada en cada operación. 

La finalidad no es generar más carga operativa para las fincas, sino proteger su reputación comercial y la del país como exportador de productos éticos y seguros.

¿Cómo se implementa este componente?

El módulo se adapta según el tamaño y nivel de complejidad de la finca, pero algunos pasos comunes incluyen:

  • Establecer políticas internas claras contra el lavado de activos. 
  • Capacitar al personal sobre señales de alerta y procedimientos. 
  • Llevar registros financieros y documentales detallados de operaciones comerciales. 
  • Verificar el perfil y antecedentes de nuevos socios o clientes. 
  • Asegurar que las operaciones logísticas cuenten con controles y transparencia en origen y destino. 

Este enfoque va de la mano con el proceso de debida diligencia ya abordado en el blog anterior. Ambos temas trabajan juntos para blindar la operación de la finca desde el punto de vista reputacional, legal y financiero.

En un entorno comercial cada vez más regulado, la transparencia es un activo que da valor agregado al producto. Una finca certificada y alineada con principios de integridad tiene más oportunidades, más respaldo y más sostenibilidad en el tiempo.

¿Quieres saber cómo incorporar esta práctica en tu finca o certificarte bajo Flor Ecuador Certified®?


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